Estuve de vacaciones en mi querido Perú y fueron muchas experiencias muy bonitas y muy especiales que he tenido en este viaje y en esta vida, desde que llegué a Lima para almorzar con mi Geekcita, todo fue mágico con ella^^. Antes que me endulce más de la cuenta pensando en ella, vamos regresando al tema: Junto con mi hermanita Steph fuimos a la reserva natural del Manu (selva peruana), un sueño que Steph tenía desde que vimos los documentales de Alejandro Guerrero cuando éramos niños, tiempos donde en la televisión peruana pasaban más cosas familiares. Bueno, en one ¡vamos contando parte del viajecito!

Iniciamos el viaje al Manu el día martes 3 de enero, un largo día moviéndonos vía terrestre apreciando el cambio de clima y vegetación conforme avanzábamos. Desconocía que los árboles de eucalipto tienen unas raíces que se expanden 100 metros a la redonda y que impide la agricultura por obvias razones sin embargo ayuda muchísimo a controlar el deslizamiento de rocas de los cerros. Pasamos cerca de los rieles del ferrocarril, viendo los grandes locales de venta de cuy, venta de un pancito muy rico del tamaño de una pizza, el guía comentó de los pintorescos nombres de los locales diciendo dando como ejemplo una pollería llamada “El Pato Feliz”.

El carrito subía por el cerro y conforme la altura aumentaba, aumentaba la dificultad para respirar, hicimos una parada en un antiguo cementerio inca, se dice que era la zona más alta donde al salir el sol se llevaba el alma de la persona y al mismo estilo de las creencias egipcias: momificar y dejar junto al féretro sus objetos y un perro negro para que lo acompañe en la siguiente vida. Un dato importante para mencionar aquí: a pesar que había otras montañas más elevadas, el cementerio se encontraba en la más elevada que además contaba con el material para la construcción de la tumba. Subimos al carrito nuevamente y a partir de este punto, comenzamos a descender, la respiración volvió a la normalidad y todo ¡fresh! Ver la variación sutil poco a poco me dejó maravillado, nunca pensé que sería posible apreciar el cambio de climas en corto tiempo, ¡definitivamente recomendado!

Finalmente llegamos al albergue donde nos atendió un señor que le dicen “El abuelo” que amablemente nos dijo para poner a cargar los celulares (irónicamente no había señal pero bueno, al menos de cámara fotográfica), la señora que cocina preparó una cena muy deliciosa y agregando el hambre generado por el viaje, definitivamente ¡tuve que pedir repetición! Open-mouthed smile

El miércoles 4 de enero fue el eje del viaje, en época de lluvia en la selva peruana se incrementa el río y también la probabilidad de tener accidentes... Hay un aumento de deslizamiento de tierra porque la tierra en dichas zonas tiende a ser arcillosa. La empresa antes de iniciar el tour nos hizo firmar un acuerdo donde se aceptan los “riesgos”, sin embargo por ningún lado figuraba lo mencionado anteriormente. No me dijeron que había llovido días antes y bueno, llegó el momento de hacer “rafting”, todos emocionados en ir por el río sobre un bote inflable, el especialista nos enseñó

El río estuvo tranquilo antes de empezar el rafting, el guía nos dijo que era nivel 1-2 y que sería muy fácil ya que el río se veía suave. El equipo consistía de: una pareja de suizos, nuestro guía general del tour,  el guía especialista del rafting, mi hermanita y quien redacta el presente post. Chalecos salvavidas y cascos bien puestos, preparados para la aventura. ¡Iniciamos el rafting río adentro! me sentía mismo Jack Sparrow en el Perla Negra navegando por el río Madre de Dios, llegamos al centro del enorme río y la adrenalina comenzó a elevarse, hubieron subidas y bajadas y el ¡agua salpicaba! Toda una experiencia excelente hasta el momento en que el bote inflable se volteó…

Tratar de mantener la calma en primera instancia, la corriente cada vez agarraba más y más fuerza, los intentos de ir hacia el bote o a un costado del río era totalmente inútiles. La desesperación aumentaba, intentar respirar sólo aire y aguantar cada vez que el río me tragaba, mantuve los ojos abiertos dentro del agua para evitar quedar atrapado debajo de alguna piedra o evitar que me caiga una. Perdí de vista a mi hermanita, el bote se fue río abajo junto con los demás 4 integrantes y la corriente me llevó a un remolino… La misma historia de hace un momento: tratar de respirar sólo aire evitando respirar agua y aguantar cada vez que el río me tragaba, de alguna manera toda la desesperación se fue y entré en modo calma, aceptando lo que estaba pasando estando a unos pasos de estar ahogado. El remolino y la fuerza del agua me llevó contra una roca enorme donde me di un golpe en la cabeza, perdí la ubicación de donde estaba la superficie, cuando recuperé mi sentido de ubicación veo la roca nuevamente venir, me puse como tortuga con el cuello pegado al cuerpo y recibí el segundo golpe, el casco aguantó ambos golpes, de no haber tenido casco, simplemente no la contaba. Llegó un momento luego de los golpes donde estuve en el centro del remolino, succionado por la fuerza del río, veía la superficie con la luz del sol a lo lejos como el techo de una casa, mi cuerpo giraba y mis pies ni piso tocaban, pasó por mi mente que quizás eran mis últimos minutos de vida, pensaba en mi hermanita y en los demás, que ellos estén bien decía, qué fea muerte que me encuentren flotando en el río si es que me encontraban…

No tengo la más remota idea de cómo un remo se me había quedado atrapado en el chaleco, sé que fue ayuda del de arriba. Intenté sujetarme de las rocas del costado del remolino y me resbalé de todas, totalmente ajeno a cómo se ve en las películas. Dicho remo lo utilicé para tratar de plantarlo en el piso del río y me sirva de empuje para salir porque fuerza ya no tenía, ¡funcionó! el remo se plantó dentro de las piedras al costado del río a unos 30 grados hacia dentro, el remo me cayó en toda la boca del estómago y al moverme un poco, la misma fuerza del río me empujó hacia la orilla. Fue tan crítico que al salir a la orilla, el poco de tierra estuvo cediendo y cayendo al río... Si me quedaba donde salí, tranquilamente el río me jalaba y ahí chau Fredy, para que tengan una idea, la orilla donde estaba era pequeña, el río me daba desde las rodillas. Del lugar donde salí, tuve que moverme de a pocos con la espalda porque ni mis piernas ni mis brazos tenían fuerza suficiente, me quedé en un lugar un poco más elevado, calculo que casi 1 metro sobre el nivel del río, justo a mi frente iniciaba el remolino... Ahí perdí la noción del tiempo, estuve casi deshidratado, tuve que ponerme barro en los brazos y piernas para evitar que el sol me deshidrate peor.

Para salir de donde me encontraba fue toda una odisea... Si caminaba un par de pasos, la tierra se movía y al río... Si quería escalar, era una pendiente que resbalaba demasiado, si trataba de subir, el terreno se deslizaba. Tuve que quedarme estático hasta que llegó el guía de rafting y mi pata de Suiza, pregunté por mi hermanita y me dijeron que estaba bien, pensé que ya la habían rescatado. Ellos se dieron una vuelta olímpica para llegar al costado de la pendiente donde estaba. No sé cómo no me resbalé al subir esa pendiente y lanzarme como saco de papas al costado, fuerza no tenía. Luego de eso caminar en medio de la selva, al costado del río durante buen rato sin zapatos porque el río se los llevó, tuvimos muchísima suerte que no hubieron animales salvajes. Hasta aquí lo más heavy ya pasó.

Cuando encontramos a la otra señorita junto con el guía general, faltaba mi hermanita, al preguntar me respondieron que ya viene, la traen en bote con motor. En el reencuentro con Steph, me dijo que también estuvo en un remolino, que fue horrible… Se desmayó dentro del agua, la vista se le puso negra, recuerdos desde su infancia comenzaron a aparecer y levemente una luz blanca comenzó a aparecer en el centro de toda la oscuridad, luego de eso ella no recuerda. Dice que despertó en la orilla, no sabe qué pasó. Ambos sentimos que volvimos a nacer y nos abrazamos bien fuerte.

Definitivamente casi muero junto con mi hermanita... Esta ha sido la experiencia más cercana a la muerte que hemos tenido y eso que me he salvado de varias... Le conté a mi pata Yuyin y siempre recordaré sus palabras: el de abajo no te quiere tampoco xD! hahahahahaha! Un poco de risa ayudó para aliviar la situación.

Física, mental y espiritualmente estoy bien, tienen @fredyfx para rato Open-mouthed smile